Todo comenzó cuando tenía 11 años (2016). Era una niña tímida y fanática de las caricaturas. Algunas de ellas de épocas que no viví realmente. Como nací a mitad de los 2000s no me tocó como tal vivir en esa época, pero sentí una conexión muy fuerte. Eran los 2010s y yo solo veía modernidad, un sentimiento de que todo era falso y rápido. Yo me divertía buscando rezasgos de lo que fue el internet algún día. ¡Vea películas, música, blogs! Yo quería sentirme como si el internet moderno no existiera, quería esa sensación de poder personalizar todo, quería viajar al pasado y contar mis más oscuros y secretos pensamientos.
Empecé a vestirme con ropa inspirada en esa época. Buscaba fondos de pantalla, escuchaba música, descargaba cursores, cambiaba los colores de mi computadora... Sentía que estaba reconstruyendo una época que apenas había alcanzado a conocer.
Un día encontré los viejos blogs. Me enamoré inmediatamente. No eran redes sociales. No había algoritmos. No existía la presión de que fuera minimalista y moderno. Eran simplemente pequeños mundos personales. Donde podía llenar y saturar todo el espacio a mi gusto.
Así nació este blog. Al principio escribía sobre mi universo ficticio. Subía dibujos. Publicaba pequeños textos. Compartí cualquier cosa que me hiciera ilusión. Era más un juego que otra cosa.
Sin darme cuenta, este lugar cambió. Ya no era solamente un blog bonito. Poco a poco se convirtió en un diario. En un sitio donde podía escribir pensamientos que nunca decían en voz alta. Ideas. Miedos. Opiniones. Momentos felices. Momentos muy difíciles. Todo terminó encontrando un espacio aquí.
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